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Jueves, 17 de mayo de 2007

Cuando un sueño termina es porque se ha hecho real

Son muchos meses sin escribir por cuestiones personales, pero hoy no puedo dejar pasar la oportunidad.

Buenos, buenos, buenos, buenos días.

La tensión que pasé anoche fue tremenda.

Cuando marcamos el primero, el grito que pegué fue tal que la niña se
puso a llorar y todo del susto que se metió.

Luego ya se durmieron las dos, y me quedé yo conmigo mismo y mis
tensiones y mis nervios.

Con el segundo me puse todavía más nervioso, taquicardia y todo, que mal.

Cuando empataron a dos, se me vino el mundo encima, que decepción, yo ya
veía que se nos escapaba nuestra Copa.
Esa Copa que estaba allí solita en Glasgow, y que no entendía por qué la
habíamos dejado allí, con lo contenta que ella estaba en su casa, en
Nervión.

Pero se lo habíamos prometido, cuando la devolvimos a Glasgow, le
dijimos flojito al oído "cariño, tu no te preocupes, que el 16 de mayo
iremos todos a recogerte para traerte de nuevo a tu casa"

Era la Copa que cambió nuestras vidas, no podíamos incumplir esa promesa.

Y llegaron los penalties, y cerré los ojos, y no dejaba de llover y me
acordé de todos los sevillistas que están en el "tercer anillo del
Pizjuán", todos aquellos que ya no están, todos aquellos que lloraban y
lloraban y lloraban y dejaban caer sus lágrimas sobre Hampden Park
pensando que nuestra Copa se escapaba.

El destino no podía hacernos eso, la fuerza del destino, el aliento de
todos esos miles y miles de sevillistas, la fuerza de nuestros
debilitados corazones hizo que Palop, el mismo que nos hizo vivir una de
las noches más hermosas de nuestra vida con su gol en Ucrania, tuviera
el acierto de atajar tres de los cuatro penalties.

Y dejó de llover, los sevillistas del tercer anillo cambiaron la
angustia por la risa, y cuando Javi Navarro recogió su Copa, nuestra
Copa, en el cielo volaron papelillos rojos y blancos, y allí brindaron,
allí brindaron todos aquellos que se fueron antes de tiempo sin poder
disfrutar en vida de estas enormes alegrías que nos está tocando vivir.

Y la Copa sonrió, sabía que volvía a casa, ella quería pasearse esta
tarde por el río, con su gente, con la gente que la queremos, con la
gente que la adoramos, que la mimamos; con la gente con la que ella se
siente a gusto, con su gente. Con la gente que ella había estado
esperando muchísimos años, nunca se sintió tan bien con los otros Campeones.

Ella quería volver a casa. Y va a volver, ya mismo viene de camino.

Por: carlos | SFC - General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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